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La higiene del Pastor Alemán tiene una particularidad clara: su doble capa de pelo, que muda de forma constante durante todo el año con picos en primavera y otoño. Un buen manejo de la higiene no es solo estético: influye directamente en la salud de su piel.

Una de las dudas más habituales es cada cuánto hay que bañarlo: bañar con demasiada frecuencia puede resecar la piel y dañar el equilibrio natural de su pelaje, así que menos suele ser más en este caso. El cepillado regular, adaptado a la época del año, es la herramienta más eficaz para mantener la piel sana y reducir la cantidad de pelo suelto en casa.

La limpieza de oídos, la higiene dental y el cuidado de las uñas completan la rutina de higiene habitual, y se tratan junto al resto de cuidados diarios en el cluster de Cuidados.

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